Encontré un moco en la mesa, nos quedamos mirando juzgando
quien incomoda más a quien. Me mira con su cara endurecida de que huea, “que
huea” que cursi, ¡se dice que wea!. El moco me mira con desagrado, frunciendo
el ceño, creo que piensa que soy desagradable. Sí, ese moco me juzga, al igual
que el que encontré en la pieza, en el baño, en la cama, pero este barza esta
en mi mesa. Llevo tres meses sin salir de mi casa y mi única compañía es un
moco, ya me siento como Helga haciendo una escultura de Arnold. Sí, eso, podría
esculpirte, una escultura de mocos. Bien gris y verdosa, pero hermosa. Pero
quizás que piensen de mí los demás mocos, los que deje olvidados por ahí, me juzgan,
sí, eso es, me juzgan. Sé que están por ahí, acabaré con ustedes, los limpiaré.
Seré una persona pulcra e impoluta, pero deja de mirarme, porque no, no
volverás a mi nariz, asume que ya te fuiste de casa. ¡Ring! ¿¡Quién es!? ¿Aló,
mamá? Hola, sí, estoy bien, no, no estoy peleando con los mocos otra vez. ¿Qué
la vecina te llamo preocupada de nuevo? No, tranquila, es que lo vieras, este
moco sí es enorme, no sé cuánto tiempo lleva ahí. No, no mamá, ya no me los
como, por eso andan por ahí, juzgándome, digo tirados. Sí, limpiare, gracias,
adiós. Se corta la llamada. Ok mocos, a cada persona y ser en esta vida le
llega el momento de saber por qué han venido a esta vasta tierra… es hora de
visitar la ventana de la vecina.
martes, 30 de junio de 2020
martes, 23 de junio de 2020
SHOES
Me imagino caminado por New York, más muerta que sencilla queriendo ser una mala copia de una serie gringa. Creyéndome Carrie Bradshow antes de Big, pero después de Aidan, antes del escritor y del artista, pero después de protagonizar dos películas. Me imagino en Paris, me imagino en Abudabí, me imagino en el Central Park, me imagino con barro hasta las rodillas. Me imagino bajo la lluvia o en la peor sequía. Sequía, eso es, porque aquí estoy con mi balde de pollo frito que no es pollo frito, sino que tofu apanado con demasiada soya y poca alegría. Estoy en una maratón sin cortes y sin censura, envidiando todo el sexo que tienen esas peliteñidas. Y yo aquí, ni con pantaflas ni con sandalias, queriendo no aceptar el glamour de un par de tacones que estilicen mi figura. No, no invertiré en ellos, no es necesario. Pero no, tengo hambre, hambre de sexo a quien engaño, necesito mi cuenta de mercado libre porque digna soy y no pienso ir por ellos.
A C R O N I M O
Como olvidar el día en que creí haber comido demasiado
¿Alguna vez lo has sentido?
Mirando hacia cada lado
Imaginando que la realidad agobia, pero quizás no debe ser en vano
Vi entonces la salida y he comenzado de nuevo.
Camino otra vez en círculos creyendo saber de dónde vengo
Animándome a comenzar de nuevo
Mirando hacia dentro
Imaginando
Viviendo
martes, 14 de enero de 2020
martes, 16 de julio de 2019
A mis (no)Amores
Cada vez que entro al Blog,
recuerdo a cada uno de mis amores,
voy a sus escritos,
y sonrió.
Desde el ego me pregunto si sentiran lo mismo,
si me recordaran con el mismo miedo,
odio,
dolor,
y tristeza.
Así han sido en su gran mayoría mis amores,
malos amores.
Amores incómodos,
deshonestos,
coludibles,
siniestros.
Mis amores lindos,
en su mayoría han sido no correspondidos,
en su mayoría solo han sido sueños míos,
han sido mi miedo de no querer ni poder cumplirlos.
Si lees esto,
lo más probable es que te siga amando,
o ame a múltiples personas al mismo tiempo,
o quizás jamás he amado,
la asexualidad afectiva me parece una opción cada vez más cercana a lo que no siento.
Ya ni idea de lo que siento,
pero siento,
te siento,
les siento,
siento.
Y tal como dije una vez,
dejé de ser el miedo y comencé a sentirlo.
recuerdo a cada uno de mis amores,
voy a sus escritos,
y sonrió.
Desde el ego me pregunto si sentiran lo mismo,
si me recordaran con el mismo miedo,
odio,
dolor,
y tristeza.
Así han sido en su gran mayoría mis amores,
malos amores.
Amores incómodos,
deshonestos,
coludibles,
siniestros.
Mis amores lindos,
en su mayoría han sido no correspondidos,
en su mayoría solo han sido sueños míos,
han sido mi miedo de no querer ni poder cumplirlos.
Si lees esto,
lo más probable es que te siga amando,
o ame a múltiples personas al mismo tiempo,
o quizás jamás he amado,
la asexualidad afectiva me parece una opción cada vez más cercana a lo que no siento.
Ya ni idea de lo que siento,
pero siento,
te siento,
les siento,
siento.
Y tal como dije una vez,
dejé de ser el miedo y comencé a sentirlo.
Brandi
Al menos una vez al día, llega a esta maldita ciudad una mujer llamada Brandi queriendo cumplir sus sueños. Ella era Brandi y no Brandy, apelando a las destilerías clandestinas, al igual que su mirada caída. Jamás miraba a los ojos, ni cuando era su turno en el tubo, tal como su último día, cuando cayó rendida y no fue socorrida pensando que era parte del show. La noche anterior habíamos conversado bajo la bruma matutina. Tres cajetillas vacías. Descubrí que ella no era diferente al licor: ella era un brandy con máximo grado de alcohol y el mínimo grado de simpatía. Ella no era diferente a una mujer con el corazón destrozado, no era diferente a una mujer violentada, y no era diferente a quien despierta cada día sin vivir sus sueños. No era diferente a quien se consume a sí mismo. Ella era Brandi, y no puedo contar su historia. No sé su nombre, no sé su edad, la identificación era falsa. No la contraté, sólo le permití ser parte del espectáculo un par de noches. No pude declarar ni a su favor ni en contra. Solo sé que hoy iré a casa y le preguntaré a mi hija como estuvo su día. Esta maldita ciudad no merece más Brandis queriendo cumplir sus sueños.
domingo, 10 de febrero de 2019
Cartas encontradas entre las cenizas
Al llegar, me pediste una historia para poder dormir. Posterior a un abrazo y un beso, me lo pediste como si yo jamás me hubiese ido. No supe que cuento narrar, no recordaba ni clásicos ni leyendas, solo mis propias hazañas, que alguien de tu edad no debería ni escuchar ni vivir jamás.
Te mentí, te dije que estaba cansado, que no tenía cabeza para recordar, y no era así: los recuerdos me inundan, al igual que el dolor, al igual que haber querido cambiar las cosas desde un principio... Quizás jamás debí haberme ido, jamás haberlos abandonado, jamás haber luchado ni matado ni sobrevivido, pero no, ya lo hice, ya lo viví, ya es parte de mi historia, y por lo tanto, de la tuya.
Hijo mío, espero poder terminar esta carta para mañana, para que cuando despiertes y la puedas leer, comprendas que la historia no es siempre como la primera vez que te la cuentan, que tu alegría al verme no es más que parte de una versión que es cómoda de creer... no soy un héroe, fui y soy un asesino, alguien que aniquila sueños propios y ajenos.
La guerra no ha terminado, es un par de días vendrán por mí y deberé hacerme el sorprendido. No le digas a tu madre, no le digas a la familia. Lee y quema esta carta, y con ella mis fotos y mis recuerdos, ya no soy quien era antes de partir.
Me iré, me volveré a ir una y otra vez. Te abandonaré, te traicionaré. Aliméntate de ese dolor y se capaz de enfrentarme cuando sea el momento, cuando tu, pequeño mío, debas ser el héroe.
Un beso, por favor, odiame, te ama, papá.
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